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Reflexiones sobre “La Industria”
Publicado en: Blog, Reflexiones Interactivas, Tendencias por Mc Quaas el marzo 15, 2012
Éramos los que creíamos en la convergencia digital; en que un día veríamos la TV y escucharíamos la radio por Internet. Los que construíamos estándares, leyes, lenguaje y tecnologías para conectar, evangelizar y organizar el mundo digital.
Éramos todos los que creíamos en una mejor mercadotecnia; que respetara el control del consumidor e invirtiera la pirámide para hacer que la conversación fuera liderada por las personas y no por las instituciones. Una mercadotecnia que fuera más medible y más efectiva; que promoviera la interacción, la individualización masiva y la participación en mutuo beneficio entre marcas y personas, entre gobiernos y sociedad.
Éramos los que creíamos que Internet y la aldea digital que construíamos sobre él, cambiaría el mundo. Éramos idealistas, geeks, exagerados o incluso locos. Pero éramos revolucionarios y eso nos hacía sentir orgullosos, nos identificaba con una causa.
Pero poco a poco el futuro se vuelve presente y luego pasado. Lo que un día sería, ya es. Los chicos listos se convirtieron en líderes. Los emprendedores en empresarios. Los idealistas en responsables. Los cambios en el mundo se volvieron tan evidentes que dejaron de resaltar. Nos hemos acostumbrado al panorama. La música se escucha a través de una app o de un sitio web. TED talks, Cuevana, Wikipedia, YouTube, Grooveshark y Facebook son parte de nuestras vidas y de millones de personas. El celular sirve para todo y la TV se ve en todas partes.
Ya nadie cuestiona la convergencia, ni los cambios en la mercadotecnia, ni la venta de música o de películas en línea; los nuevos modelos de negocio son cada vez menos nuevos. La revolución digital se consuma.
Hoy aparecen más agencias digitales o interactivas que tradicionales. Los medios online han concentrado más poder que los medios offline. Las conversaciones se generan y propagan en medios sociales para seguirse después en los noticieros y periódicos offline. La pirámide se ha invertido.
Entonces ¿qué definirá a “La Industria” ahora que ya no somos una minoría, ahora que la causa se está cumpliendo?
Sin duda hay mucho por construir. Los móviles, el Internet de los objetos o “outernet” y la TV conectada nos mantendrán ocupados por un rato. Pero la heterogeneidad en especialización, experiencia, visión, pensamiento estratégico y capacidades técnicas y creativas ocasionan un problema de identidad. Somos digitales, pero ya no hacemos lo mismo.
Sumado a lo anterior, nuestros modelos de negocio comienzan a generar más diferencias que similitudes. Agencias, productoras, medios y herramientas de investigación de origen digital comienzan a identificarse con sus homólogos tradicionales. Lo digital comienza a vivir en todas partes: en la publicidad, en los medios, en las relaciones públicas, en la mercadotecnia directa, en las promociones, en la investigación y hasta en el punto de venta.
Con ello “lo digital” desaparece, como era predecible, para convertirse en “lo cotidiano”.
Nuestra industria se convirtió en la de todos y todas las industrias se volvieron parte de la nuestra. Competimos en diferentes dimensiones con diferentes jugadores de diferentes orígenes.
Y ya ni siquiera el cambio es constante, porque se acelera.
Ahora nuestro reto nuevamente está en la convergencia. Pero no en la digital ni la de los medios; sino en la convergencia de nuestros intereses, la del futuro que queremos para nuestras empresas, nuestra economía y más importante, para nuestra sociedad. Es momento de borrar las líneas que nos dividieron. Es hora de construir una nueva industria que no distingue entre “on” y “off” ni entre “A” y “B”. Una industria inclusiva y constructiva cuya causa sea la innovación y la mejora constante de nosotros mismos.
Nuestro reto es alejarnos lo más posible de la complacencia, de la comodidad y de la defensa de lo que podamos haber acumulado.
Nuestro reto es recordar nuestro idealismo, nuestro espíritu revolucionario, nuestro estado beta. Nuestro reto es recordar siempre que nuestra lucha más grande es contra nosotros mismos.
Digital de Origen, en la AMAP
Publicado en: Blog, Noticias, Reflexiones Interactivas por Mc Quaas el febrero 20, 2010
Con mucho gusto y con un gran compromiso les comparto que he aceptado ser Consejero de la AMAP, lo que representa un acto simbólico para ActivaMente, y me atrevo a decir que lo es también para la industria publicitaria en México ya que es la primera vez que una agencia, digital de origen, es miembro de la Asociación con mayor tradición en la industria de la comunicación mercadotécnica.

Sergio López
Primer intento. Hace más o menos 11 años nos reunimos con el ya en ese entonces célebre Sergio López, director de la Asociación Mexicana de Agencias de Publicidad, con el objeto de integrarnos como socios a tan distinguida Asociación. Pese al entusiasmo que mostró Sergio por darle entrada a una agencia joven y con visión de futuro, el Consejo que regía en ese entonces decidió no aceptarnos, basados en los estatutos donde se estipulaba claramente que para ser socio AMAP, una agencia debía manejar al menos tres medios masivos entre sus servicios. Nuestros intentos por convencerlos de que Internet no era un medio, sino una plataforma sobre la cual en el futuro convergerían los medios como la TV, la Radio y la prensa no fructificaron.

La fundación de la AMIPCI. Al no podernos unir a AMAP, Ana Cravioto pensó en fundar una Asociación alternativa que agrupara a quienes compartíamos una visión más digital de los medios. Fue así como surgió la Asociación Mexicana de la Industria Publicitaria del Internet, hoy llamada “Asociación Mexicana del Internet”. Nuestras primeras oficinas fueron dentro de las de la AMAP (en la calle de Plinio, en Polanco), de la que obtuvimos mucha ayuda, aprendizaje e inspiración, incluso la base para sus estatutos. Eventualmente la AMIPCI se fue independizando y se movió a sus propias oficinas heredando de la AMAP a Ernesto López como subdirector.
La Crisis del 2001. Todo iba viento en popa hasta la crisis del 2001, durante la cual la insolvencia económica de la mayoría de los miembros de AMIPCI casi terminó con el proyecto. La caída del NASDAQ y con ella de algunos negocios del mundo digital, las agencias de publicidad pudieron regresar a su práctica más tradicional justificándose en que “todo había sido una burbuja”. Pero el consumidor y los medios siguieron evolucionando y nadie se desconectó del Internet. Algunas agencias perseverantes mantuvimos la visión de la convergencia y continuamos con el esfuerzo. Ana, en ese entonces elegida Presidente de la asociación, designó a Enrique Bustamante como director general y en equipo con el Consejo Directivo trabajaron duro para rescatar la Asociación e involucrar a nuevos socios que la sostuvieran. Así fue como le dieron entrada a bancos, tiendas departamentales en línea y proveedores de infraestructura, entre otros jugadores. Pronto la mayor apertura de AMIPCI generó importantes interacciones con el gobierno, buscando la legislación de la factura y firma electrónicas, entre otras, pero por otro lado la publicidad y la mercadotecnia, motivos iniciales de su fundación, comenzaron a perder foco en la agenda.
Surge IAB. Pocos años después, en el 2005, algunos socios de AMIPCI que consideraban que se requería un grupo más especializado en los medios y el marketing online decidieron fundar una nueva Asociación, esta vez sí adoptando el nombre de IAB (Interactive Advertising Bureau) que por diversas razones habíamos decidido no usar al fundar AMIPCI. ActivaMente estuvo entre los primeros socios que impulsaron a través de IAB un gremio más abierto y enfocado en el crecimiento de la industria de la publicidad y la mercadotecnia interactivas. Sin dejar a un lado la importante inercia generada por AMIPCI, queríamos enfocar nuestros esfuerzos en la evangelización de los anunciantes y en la medición de la inversión publicitaria, entre otros.
Hoy la AMIPCI cuenta con cerca de 80 socios y la IAB con más de 100 y la industria del marketing ha encontrado un gran crecimiento entre los jugadores más enfocados en su versión digital. Pero ¿qué pasó con AMAP durante estos años?
La inversión se descentraliza. Las agencias offline comenzaron a sufrir la desintegración de la industria y la rebanada del pay de inversión se hacía cada vez más pequeña en el rubro de la publicidad masiva. Las agencias se fueron enfocando a la creatividad del mensaje a transmitir (principalmente en TV) y cada vez más se fue trasladando la planeación estratégica integral del lado del cliente, siendo éste el coordinador de los diferentes tipos de agencias (promociones, directa, relaciones públicas, investigación, digital, etc.). Cada agencia comenzó a jalar el agua para su molino.
Surge CICOM. En un esfuerzo de integración, la AMAP tomó la decisión de fundar la Confederación de la Industria de la Comunicación Mercadotécnica en conjunto con los presidentes de las asociaciones más importantes del gremio. Entre ellos nuevamente estuvo Ana Cravioto como presidente de AMIPCI y más tarde me tocó a mí representando primero a AMIPCI, luego a IAB. En el Consejo ambos pudimos constatar las diferentes visiones que cada tipo de agencias tiene y la necesidad aún mayor de integrar los esfuerzos de mercadotecnia de manera estratégica para lograr mejores resultados para las marcas. El esfuerzo ahí continua y aún hay mucho por hacer.
AMAP se renueva. No satisfecha aún con la puesta en marcha de CICOM, AMAP siguió evolucionando y en una reunión de planeación estratégica decidió cambiar sus estatutos para hacer más inclusiva la Asociación y permitir la entrada a jugadores que habían cobrado mayor importancia en la industria, pero que por estatutos hasta entonces no podían participar en la Asociación.
Fue después de esa reunión que recibimos la llamada de Sergio López para invitarnos a platicar con algunos miembros del Consejo Directivo y preparar más tarde la entrada de ActivaMente a la AMAP.
Hoy me honra ser miembro del Consejo Directivo y participantes activos en AVANCE, un grupo de trabajo formado por agencias AMAP que se dedica a la incorporación de disciplinas no publicitarias de la mercadotecnia para fomentar la innovación y evolución integrada las actividades mercadotécnicas.
Me da mucho gusto constatar que la industria de la publicidad y la mercadotecnia está evolucionando hoy más que nunca hacia la inclusión y la convergencia. Está claro que las agencias tenemos todas intereses muy similares y retos importantes en común y que también nos falta mucho por hacer sobretodo en la integración de las disciplinas que no conocemos muy bien. Sin embargo considero simbólica nuestra entrada y participación en el Consejo de la AMAP y espero pronto contar con la participación activa de otras agencias provenientes del mundo digital que tengan una visión integrada de las comunicaciones mercadotécnicas, borrando poco a poco las fronteras entre lo digital y lo analógico; entre el mundo online y el mundo offline.