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Adiós galleta

Publicado en: Blog, Tendencias por Rafael Lizárraga el December 26, 2008

He sido testigo de una marcada tendencia en las nuevas versiones de navegadores. Están incorporando navegación “segura” o “privada” que pone en riesgo servicios que van desde la colocación de publicidad, hasta el monitoreo de sitios. ¿Quién gana con esto?

Cuando empecé a leer sobre la nueva versión de Internet Explorer (la 8.0) lo que me saltó a la vista fue el rechazo generalizado a una nueva funcionalidad “Inprivate” que permite a los usuarios navegar de incógnito, sin dejar ningún rastro en los registros del navegador. El rechazo es porque potencialmente bloquea el funcionamiento de la publicidad en los sitios web.

Luego vino el lanzamiento de Google Chrome, con un modo de navegación privada, “incognito mode”. Que prácticamente hace lo mismo.

Ahora la nueva versión de Firefox (3.1) también lo incorpora. Y Safari también tiene ese modo de navegación desde hace tiempo. Además siempre han existitido bloqueadores de anuncios como add-on’s para diferentes navegadores.

¿Entonces cuál es el “big issue”? ¿Que no estos modos de navegación privada han sido pensados precisamente para proteger nuestra privacidad?

Para responder hablemos primero de las cookies. Las cookies son pequeños fragmentos de información que se guardan en nuestra computadora cuando visitamos un sitio web. Los sitios web los usan para identificarnos, la mayoría de las veces y para guardar datos que personalizan nuestra visita a los sitios. Por ejemplo, cuando marcas la casilla de “recordarme” al hacer login en Facebook, o en Gmail, lo que sucede es que se guarda una cookie en tu computadora que el sitio lee cuando regresas y así sabe que se trata de ti. También las usan los servidores de publicidad para identificar que tú ya viste cierto anuncio o que ya diste clic en el; para entonces decidir si te muestra de nuevo ese anuncio o ya no. Esto último, precisamente, es lo que está en peligro. El ejemplo es sólo de algunas de las funcionalidades de los servidores de publicidad que se ven afectadas por el rechazo a recibir cookies que integran estos modos de navegación “privada”.

Está en peligro pues la industria completa de la publicidad en línea. Bueno… quizás no completa. Piensen en que Google tiene su famoso servicio de anuncios de texto que “curiosamente” no se ve afectado con la navegación privada. ¿No creen que Microsoft hará que los anuncios en su red de contenido tampoco se vea afectada?

Abramos bien los ojos en este sentido. No sea que estemos ante la aparición de un duopolio de la publicidad online.